Provincia Andina SS.CC

El lunes 26 de junio, de 2017, el Superior General leyó el decreto por el cual se erigía la nueva provincia. Se trata de una provincia nueva, pero que nace a partir de una larga historia misionera de la Congregación en estas tierras: en Perú desde 1885, en Ecuador desde 1948, en Puerto Rico desde 1953, en Colombia desde 1962.

La nueva provincia cuenta con 53 hermanos, presentes en 4 países (Colombia, Perú, Ecuador y Puerto Rico), distribuidos en 13 comunidades locales, sirviendo en 4 colegios, en 13 parroquias y en otros ministerios diversos. La media de edad está en torno a los 48 años. Es una provincia muy joven donde la inmensa mayoría de los hermanos está en ministerio activo.

El superior provincial es Raúl Pariamachi, nació en Lima (Perú). Profesó en la Congregación en 1995. Es profesor de teología y está preparando un doctorado. Este año había comenzado como maestro de novicios.

Los consejeros son: Elí Perdomo (de Colombia), Hilvar Loyaga (de Ecuador), y Lucio Colque(del Perú).

El capítulo ha decidido que la sede de la provincia esté en Lima.

Tomado del Boletín Sagrados Corazones-Perú, Junio - Julio 2017 (408 – 409) Tomo XXIX - Año 50

Primeras palabras del P. Raúl Pariamachi, ss.cc. como Superior Provincial de la nueva Provincia Andina, formada por la presencia de la Congregación Colombia-Puerto Rico, Ecuador y Perú

¿Por qué se inició esta unión de los tres países?

En realidad se trata de la unión de la presencia de la Congregación en cuatro países: Colombia, Ecuador, Perú y Puerto Rico. Es parte del proceso de reestructuración que estamos viviendo las congregaciones religiosas. No es un secreto que las vocaciones a la vida religiosa no aumentan mucho. En nuestro caso, la unión tiene al menos tres objetivos: ampliar el horizonte de la misión de la Congregación; cuidar mejor la vida de los hermanos, jóvenes y ancianos; y sumar los diferentes recursos con los que contamos en estos países. Vamos a ver cómo nos va.

   

¿Cuáles son los principales retos del gobierno provincial?

El primero es conocer… acercarse a cada uno de los hermanos, las comunidades, las parroquias, los colegios, etc. Ya tenemos programadas las visitas del semestre. El segundo es buscar el mejor modo de organizarnos, para favorecer la calidad religiosa de la vida y el trabajo de cada hermano. Creo que quienes hemos recibido la confianza para la animación de la nueva provincia, somos conscientes de que el servicio de la autoridad está orientado a que sigamos a Jesús en la misión, especialmente entre los más pobres. Un tercer desafío, en el que quisiera insistir mucho, es la formación de los jóvenes a la vida religiosa y el ministerio sacerdotal, es una responsabilidad que tenemos. Bueno, hay más desafíos, pero es suficiente por ahora, ¿no? Gracias.